El ojo de...

El ojo de...

Texto por/Text by: Jesús Fuenmayor

Las imágenes que han captado Franklyn Osorio, Wen-You Can, Lucy Poe y Gala Delmont, logran conmover cuando entendemos que están construyendo un mundo o que en ultima instancia, están explorando un universo que puede ser suyo. No por casualidad muchas de las imágenes se titula tautológicamente, a la manera de los conceptualistas: Este es Lincoln, no es el verdadero Lincoln; Mio mío, ¡Solo Mio!; Esto no es un martillo; o Muchacha, fusionada palabra y figura describen literal o francamente lo que hay en la imagen, apropiándose ed ella y de lo que hay en ella. Al final sus miradas nos devuelven cíclicamente a poner atención en la supervivencia de la imagen desviándonos momentáneamente de todo el entramado de valores que por su parte nos revela Lopez. Ciertamente, este desmontaje o pieta al desnudo del llamado sistema del arte nos sirve y es imprescindible para reconocer nuestra propia mirada y las condiciones en las que recibimos como tal a una obra, pero, gracias al espacio creativo brindado por Lopez a los niños, sabemos que o es suficiente para agotar lo que as imágenes nos traen. Al apreciar de cerca esta serie de fotos podríamos reconfortarnos con la idea de lo mucho que queda por compartir si ademas de juicios nos diera por hablar de experiencias y motivaciones para imaginar lo que queremos, como el niño alter-ego que todos podemos invocar.


The images that have been captured by Franklyn Osorio, Wen-You Can, Lucy Poe and Gala Delmont manage to move us when we understand that they are building a world or that, ultimately, they are exploring a universe that can be theirs. It is not by chance that many of the images are tautologically titled, in the manner of the conceptualists: Este es Lincoln, no es el verdadero Lincoln (This is Lincoln, It’s not the real Lincoln); Mío, mío, ¡Solo mío! (Mine, mine, Only Mine!); Esto no es un martillo (this is not a hammer); or Muchacha (Girl), a fusion of words an the visual that literally or graphically describes what is in the image, momentarily diverting us from the whole network of values that López reveals to us. Ciertainly, this dismantling of baring of the so-called art system serves us to recognize our gaze and the conditions in which we receive a work as it is, but, thanks to the creative space provided by López to the children, we know that is not enough to exhaust what the images bring us. Appreciating this series of photos closely, we could be comforted by the idea of how much there is to share if, in addition to judgements, we could talk about experiences and motivations to imagine what we want, like the child alter ego that we can all invoke.